domingo, 29 de diciembre de 2013

Must: Foals - Spanish Sahara

Tenéis que disculpar mi ausencia, pero han sido un par de semanas realmente muy complicadas. Almuerzos, cenas, quedadas, despedidas, bienvenidas, fiestas. Comida, bebida, fiesta. Más comida, más bebida, más fiesta. Trabajo, amigos, familia. Regalos. En fin, que yo soy de Papá Noel, ya me entendéis.
Pero ese tan dulce suplicio que se llama Navidad ha terminado y puedo volver a tocar las narices por aquí.

A ver, a mí no me pidáis que haga listas de mejores canciones o álbumes de 2013 porque ni yo podría soportar ese estrés, ni a vosotros os importaría realmente un pito.

Lo que sí he hecho (igual que vosotros, no os hagáis los locos), es un balance de este 2013.
A oscuras y tapada hasta la barbilla, he pensado en todo lo que me ha ocurrido este año. Todo lo que he hecho. Todas las personas que han entrado en mi vida. Y todas las que han salido de ella. Y he vuelto a hacerlo, he vuelto a recurrir a ella, una de las canciones que más he escuchado este año (con 201 reproducciones en los últimos 3 meses). Es mi canción de cuando necesito relajarme. De cuando necesito evadirme. De cuando estoy irremediablemente triste. De cuando necesito pensar. De cuando tengo que tomar una decisión que duele. Vamos, que es una de mis canciones favoritas, para ser breves.

Puesto que la mayoría sois súper modernitos (de pueblo y no), doy por sentado que si os digo Foals sabéis de quién hablo y podréis intuir a qué canción me aferro con tanta fuerza. Pero para los que solo postureáis por aquí y por allá, Foals es un grupo inglés de indie rock (también entran en la categoría de math rock, pero volveré sobre este punto en otro momento, que si no nos enrollamos) que, básicamente, se dedica a hacer musicón. No sé, será por aquello de que se formaron en el mismo instituto en el que nació Radiohead, será algo en el aire o en el agua o algo.

Spanish Sahara es un medio tiempo (es decir, una canción ni lenta, ni rápida, para entendernos) que te transporta a otra dimensión. Es delicada hasta no poder soportarlo al principio y va creciendo hasta romper... aunque ni siquiera el subidón es una explosión propiamente dicha - algo que en realidad sí es típico de los 5 de Oxford. Sin embargo Spanish Sahara tiene algo. Tiene ese algo que no se puede explicar rebuscando en la técnica, la melodía o el ritmo. No. Pero tiene ese algo

En palabras del cantante, Yannis Philippakis, "es una especie de un lugar imaginario - en alguna parte bastante espeluznante y devastada. Es como un paisaje desolado y toda la canción es como intentar superar un trauma, pero el trauma no desaparece y se multiplica en un montón de furias".

Cuando este single salió, allá por marzo de 2010, muchísimas revistas y entendidos se quedaron bastante decepcionados... pero tuvieron que tragarse sus propias palabras y publicar nuevos posts para hacer justicia a la belleza de este temarraco. Así que quedáis avisados: si a la primera escucha no os convence, dedicadle una segunda. Y mi consejo personal es que os la pongáis con cascos, directamente en los tímpanos. Ya veréis.

Foals - Spanish Sahara




 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Must: Bon Iver - Towers

Es automático: Volcano Choir conlleva que vuelva a escuchar Towers on loop. Para mí es la mejor, más bonita y única de todas las canciones de Bon Iver. La mayoría de la gente los conoce por Skinny Love. No habría ningún problema si eso fuera así, tal cual. Pero somos pocos y nos conocemos, y sé que demasiados petardos habéis escuchado Skinny Love por la versión "voy a cortarme las venas" de Birdy. Que no digo que la chica no tenga una voz celestial, pero por favor, no mezclemos churras con merinas: la original es algo de otro universo.

De todos modos, a lo que íbamos: Towers. Towers habla de amor y desamor. De construir algo con otra persona y de las distancias que nosotros mismos ponemos en una relación. Como dos torres de un edificio: nosotros somos los que las edificamos y nos encerramos en ellas. Towers habla de la tristeza y el vacío que se siente al mirar hacia esas torres. Pero también nos dice que en realidad allí hubo amor en algún momento. Pero que los edificios se quedan vacíos y se derrumban. 
Pero tenemos que volver a construir algo nuevo con otra persona, porque así es cómo van las cosas.

Bon Iver - Towers


martes, 17 de diciembre de 2013

Must: Volcano Choir - Comrade

Este es uno de esos días en que decidir cuál es la canción del día me resulta una tarea extremadamente ardua. Estoy entre dos, una más preciosa que la otra. Pero es la "Canción del día", en singular. 
Así que al final me tendré que decantar por Comrade, de Volcano Choir. Es lo primero que he oído al despertar y ya no hay quién la haga parar. Aunque no suene en los auriculares, la escucho en mi cabeza. 
Volcano Choir es un proyecto paralelo de Justin Vernon, cantante de Bon Iver, y los mimebros de Collections of Colonies of Bees. Folk rock alternativo y experimental, de esas cosas que a los hipsters les están volviendo loquitos perdidos.

Esta canción en concreto es, como poco, magnífica. No solo por la melodía, con unos cambios de ritmo cautivadores y de calidad, cuando menos, impresionante. Sino, sobre todo, por su letra. Queda clarísima la mano de Justin. Profunda, intensa, penetrante. Cuenta la historia de una dos personas que lo dejaron, pero ella sigue mostrando, indirectamente, cierto interés por él. Un interés por conveniencia, no por amor. Y él le pide que deje de hacerlo, que tiene que escoger ya si quiere seguir con él o no. Que debe decidir si lo ama o no. Vamos, que deje ya de marear la perdiz.

En fin, todo lo que yo os pueda decir, se queda corto, así que cerrad los ojos, desplegad las alas y echad a volar.

Volcano Choir - Comrade

lunes, 16 de diciembre de 2013

Must: Kakkmaddafakka - Touching

¡QUE SE HAGA EL VERANO!

Como ya dije en otra ocasión, este final de año está siendo muy duro. No es que solo no pude asistir a los conciertos de The National, Daughter y Motorama, sino también es que me han tocado 11 días seguidos de trabajo. Hoy es lunes y ya llevo 7. El día es gris y parece que va a caer una considerable.  Pero ¡me la repampinfla!

Porque hoy no es lunes, hoy no va a llover, hoy no hace mal día. ¡Hoy es verano! 

Esta mañana, gracias a la app Despertador Xtreme (una de mis aplicaciones favoritas, que elige una canción aleatoria para tu alarma), he tenido el placer de despertarme contenta, alegre y llena de energía. Ellos son noruegos y de frío y falta de luz solar saben algo. Se llaman Kakkmaddafakka y con su música hacen que todo el año te parezca verano. Que todo te parezca un chiste, que los problemas se esfumen de repente y que lo único urgente en ese momento, sea pegar botes.

¡Que se haga el verano! Y Kakkmaddafakka se hizo.

Kakkmaddafakka - Touching


viernes, 13 de diciembre de 2013

Con U de Ultrarouge

La semana pasada, curioseando en la página de Facebook de Velvet Club Málaga, en busca de un buen plan para el jueves, descubrí que tocarían Ultrarouge. Y no, no los conocía. Movida por la intriga que me suscitan grupos emergentes o poco conocidos, decidí buscar algo de su música.
Cuál fue mi sorpresa cuando vi que en YouTube solo hay una canción de estudio. Así que eché mano de Spotify y Deezer, que rara vez me fallan, y no me fallaron.

Es prácticamente imposible averiguar algo sobre Ultrarouge, salvo que es el nuevo proyecto de Thalia Be (malagueña con raíces parisinas), una femme fatale que no es nada nueva en esto de la música.
El álbum es una extraña pero deliciosa mezcla de pop, rock, electrónica delicada y suave y chanson française.

El panorama musical malagueño tiene qué ofrecer, sí. Sin embargo, a la hora de la verdad, ofrece demasiado poco. Afortunadamente no es este el caso. Su primer disco, publicado en marzo de este año, se titula Ultrarouge y ha sido una más que agradable sorpresa. El LP se deja escuchar fácilmente, rebosa personalidad y tiene como claro objetivo provocar un cosquilleo por el cuerpo de quiénes lo escuchen. Así que, auriculares y Ultrarouge una y otra vez, en bucle.

En vivo también merecen mucho la pena, la verdad. Consiguieron hacer un buen espectáculo pese al reducidísimo espacio a su disposición (se han visto palcos más grandes en la feria de Torremolinos) y, sobre todo, a pesar de la acústica. Yo no acabo de entender esto de una nueva Velvet con una acústica que en otros tiempos se hubiera calificado de puerca, pero que hoy dejaremos en decepcionante. Y no me odiéis, pero hay que darle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
El caso es que miré a mi alrededor más y más veces y me encontré con un público de edad entre los veintipocos y los cincuentitantos, todos disfrutando de un show probablemente inesperado.

Diría que Ultrarouge es un proyecto hecho a medida, para ajustarse a la perfección a la imagen de power woman de Thalia. Pero mentiría. Lo cierto es que Ultrarouge ya no es un proyecto, es una realidad.

Ultrarouge - Ma Recette


 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Hype: Motorama

Desde Rusia con furor

Está siendo un final de año muy duro para algunos de los que amamos la música y vivimos lejos de Madrid o Barcelona. Tuvimos que quedarnos mirando cómo pasaban delante de nuestras narices, entre muchos otros, The National (que no tocaron en Barcelona, ¿aire de Primavera Sound? Por favor, y gracias), Daughter y, por último, Motorama.

http://elindiesonlospadres.blogspot.com.es/2013/12/hype-motorama.htmlEs muy probable que a los más, Motorama no diga nada... y es normal. Son un grupo que hace post-punk, lo que de por sí no atrae demasiado a las masas desde que se pasara el boom de hace unos años (cuando de repente Ian Curtis se convirtió en el ídolo, dios y héroe de todo quisqui). Por si no fuera suficiente, son rusos. ¿Conocéis a muchas bandas que vienen de Rusia? Diría que no. Entonces, hace falta preguntarse por qué Motorama está despertando tanto interés por toda Europa. Es muy sencillo: porque son geniales. Igual podría decirlo de otra manera, pero ¿para qué perder el tiempo? 
Ahora viene la segunda parte, en la que os preguntáis por qué, si son tan geniales, no los habéis oído en la vida. Las razones pueden ser varias. Motorama, en su primera etapa, no contaba ni tan siquiera con sello discográfico. Regalaban su música y se hicieron conocer a base de Facebook, YouTube y el boca a boca de quienes los descubrían. Aún ahora, que sí han sido fichados por un sello discográfico, tienen su material a la venta y han conseguido dar conciertos en países en los que nunca habían tocado antes, Motorama sigue siendo una realidad para pocos. Quizás se deba también a la filosofía de la banda: en una entrevista que mi amado indiespot ha realizado al frontman del grupo, Vladislav Parshin, éste ha afirmado que "hay grupos realmente buenos que nadie conoce, y algunos grupos de mierda que son muy famosos" y ha añadido además que "no quiero que seamos populares si para eso tenemos que ser un grupo de mierda; es mejor ser desconocido y mantenerte fiel a ti mismo”. Olé tú.

Lo que sí puedo decir es que la semejanza con Joy Division es más que obvia, pero me estaría quedando muy corta: se trata de algo mucho más evolucionado. Es un sonido que mezcla la estética típica de la new wave con toques de dream pop y consigue así unas melodías mucho más accesibles y bailables. Un sonido no tan oscuro como el de los míticos de Manchester. Pero no hay que dejarse engañar por esos ritmos tan pegadizos y cucos: sus letras sí que son muy fieles al género que hacen. Son duras, oscuras y, en su mayoría, tristes.

Motorama hacen una música excelsa, que recomiendo particularmente para cualquier situación.

Aquí tenéis una de mis favoritas, que deja bien claro cuál es el punto: te la pones y quieres mover el culo en la silla mientras estás en el trabajo, cantar mientras conduces o bailotear mientras estás en el tren de camino a tu casa. Pero el mensaje es igual de claro: "our traveling, our traveling is over" (nuestro viaje, nuestro viaje se ha acabado). Esperemos que el de ellos, no.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Hype: Temples

A ver, fans de Lori Meyers (que sé que haberlos haylos, incluso entre los que me leéis): ya va siendo la hora de que os pongáis algo en condiciones. «¿Cómo qué?» os preguntaréis. Ay, mis pequeños pardillos. Como Temples, por ejemplo.

Temples nacieron tan solo hace un añito en  Kettering (Reino Unido) ya han tocado en algunos de los grandes festivales de Europa (incluyendo Reading & Leeds Festival, BST Hyde Park Live y el español FIB)  y hecho de teloneros a peña del calibre de Kasabian,  The Vaccines y Mystery Jets. A los elogios (verbales y no) de los anteriores, se ha abiertamente unido también un tal Sr. Noel Gallagher, quién considera además que la música de estos chicos se pasa demasiado poco en las radios.
Que sí, que los granadinos han recibido muchas atenciones por parte de Indiescabreados, pero que no es lo mismo, petarditos.


A lo que íbamos: de Temples poco se sabe, excepto que tienen caritas de niños, llevan ropa al más puro estilo sesentero, el pelo algodonado (muy glam, si me lo permitís) y que son buenos de cojones. Hacen rock piscodélico del bueno, y parece que hayan salido directamente de la época del LSD, el peace and love y las domingas libres

En YouTube y Spotify no encontraréis más que un puñado de canciones, ya que para el álbum completo, que se llamará Sun Structures, nos harán esperar hasta febrero de 2014 (nos lo han adelantado en SoundCloud y  tiene una pintaza). Justo a tiempo para presentarnoslo en el Primavera Sound. Ejem, ejem. Guiño, guiño.

Sin más dilación, aquí tenéis un pequeño bocado de lo que nos ofrecen estos chiquillos, dignos herederos de Tame Impala.


Actualización: el disco ya está disponible en Deezer y Spotify.

martes, 3 de diciembre de 2013

The Wave Pictures: Old Fashioned Rock

Rock moderno y encanto de otra época

Málaga, 29 noviembre 2013 - Si hay algo que odio con todo mi corazón, incluso más que el digipack, son las entradas impresas. Así que esperé hasta el mismo viernes para comprar la mía en la misma Sala París 15.

Junto con mi compañera, la Srta. Jamie, llegamos temprano, para hacer las cosas con tiempo y porque la emoción podía con nosotras. 
Son las 21:15 y los presentes no somos más de 10, incluyendo a los técnicos. A las 21:30 la sala sigue casi vacía: puntualidad, ¡esa gran desconocida!
El tiempo pasa, pero la espera se hace más entretenida cuando me topo con Franic, que se muestra amable en extremo y se presta a intercambiar alguna que otra opinión sobre City Forgiveness, firma mi entrada y acepta sacarse una foto conmigo.

El concierto tenía que empezar a las 21:45 pero no arranca hasta casi las 22:30, cuando Dave, Jonny y Franic suben al escenario y comienzan sin más preámbulos. Nos delician con "The Ropes", "Give Me A Second Chance", y "A Long Way Away From Me", todo del tirón, sin apenas respirar. 
Solo entonces nos saludan en español y preguntan - eso sí, ya en inglés - cuántos conocemos a Daniel Johnston. Miro a mi alrededor: somos dos. Entonces tocan su versión de la hermosísima "My Life Is Starting Over Again".

Jonny y su batería tienen muchísimo más protagonismo en vivo: se hace notar, se desvive tocando y cantando a la vez y en tan solo 4 canciones es un baño de sudor. Dave también se luce con su guitarra y su peculiarísima voz es todavía más cautivadora en directo. Quizás Franic pasara un tanto desapercibido, pero bastaba con cerrar los ojos un momento para que consiguiera hacerte temblar el corazón con su bajo (no por nada los otros dos le definen "el cerebro detrás de la operación").

El concierto sigue con alguna que otra broma y un rotundo «NO IMPORTA CUÁNTO ENSEÑES ESE CARTELITO, ¡NO VAMOS A CANTAR 'I LOVE YOU LIKE A MADMAN'!» (dirigido a la que os escribe). Se ríen y es evidente que se lo están pasando bomba, porque ellos son así: hacen lo que les da la gana de la manera que más les gusta. Es así o de ninguna manera. No siguen modas y no les importa un pito ser una banda de guaperas con ropa de modernos. Llevan vaqueros y camisetas arrugadas, y lo dan todo en el escenario. No llevan setlist, improvisan sobre la marcha. Todos bailamos y disfrutamos como pequeñajos el día de Navidad.

Mezclan temas de su último trabajo con canciones como "Eskimo Kiss", "Give Me A Second Chance", "Never Go Home Again" y "Long Black Cars" del homónimo álbum o "Strange Fruit Or David" y "Just Like a Drummer" de esa preciosidad de Instant Coffee Baby. Todos los presentes lo estamos disfrutando como niños, bailamos y saltamos al ritmo de ese rock tan bluesero y particular que hacen TWP.

De su último trabajo también sacan a relucir "Shell", "Chestnuts" y esa cucada de "Red Cloud Road Part 2". No olvidaron tampoco "Whisky Bay", una de mis favoritas de este último LP, un tema que te hace pensar en Hawaii, en verano, en puestas de sol, en amores, en tequilas y en mojitos.
Sabemos que estamos cerca del final y es el momento de embobarnos con "Atlanta", una alhaja escondida hacia el final del segundo CD de City ForgivenessSe despiden con la popera y pegadiza "Lisbon" (gracias, Dave, por concederme al menos esta) y todo acaba tan rápida y repentinamente como empezó.

En cada canción se nota la evolución de los de Leicestershire, que se alejan cada vez más del pop para acercarse al blues. Se ve el esfuerzo, el amor, la pasión y la vocación que hay en lo que hacen. No sabemos por qué no quieren tocar "I Love You Like A Madman", pero, conociéndoles, seguro que tienen sus más que válidas razones. Podrían haberse plantado ahí, haberla tocado y se hubieran ganado al público sin mayor esfuerzo... pero no. No les dio la gana tocarla y no lo hicieron pese a las peticiones que recibieron a lo largo de todo el concierto, fieles a su línea de "vamos a hacer lo que nos apetezca y nos trae sin cuidado lo que opinen o quieran los demás; al que le guste bien, y al que no, también". Esa línea que ha hecho que sean quienes son, que destaquen, que sean de esos grupos con los que educaremos a nuestros hijos y que recomendaremos a todo aquel que guste de un buen rock único, irónico, agudo y lleno de personalidad.

Con el repertorio tan sumamente extenso que tienen, personalmente esperaba algo más que las 17 canciones que tocaron, pero tampoco podemos quejarnos. No solo han hecho un recorrido bastante variado de sus álbumes (¡hasta incluyeron "The Rev Gary Davis"! Cantada por el baterista Jonny, quien abandonó su puesto para la ocasión), sino que además nos han regalado la experiencia de música en vivo deliciosa, llena de ese fascino de antaño que ya casi nadie tiene.

Después del concierto pudimos charlar un rato con el trío y descubrir que son aún más adorables sin cabe. Se trata de tres currantes que se esfuerzan para hacerlo cada vez mejor, humildes y agradecidos, pacientes y majísimos. Han firmado todo lo que se le puso delante y se prestaron a cada foto con una sonrisa o una expresión divertida.


Parece que les caímos particularmente en gracia y se quedaron fuera con nosotras, para hablar de todo un poco: su música, la de otros, nuestros trabajos y cuanto se nos ocurrió en mente de decir o preguntar.

Acabamos hablando del más y del menos hasta las tantas de la mañana, entre cervezas y pitillos. Son entrañables y tan interesantes y diferentes como la música que hacen.

La noche dio de sí, las cosas como son. Por ahora no nos queda más que esperar que sigan fieles a su tradición de publicar un álbum al año y podamos volver a verlos en 2014.

¡Hasta la próxima, The Wave Pictures! Encantada de conoceros, en todos los sentidos.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Gracias, Freddie

Querido Freddie:

Te escribo para contarte lo que me hiciste cuando no era más que una chiquilla.

Yo, con unos 4 años, llevo mi pijama color blanco perla. Es sábado por la mañana, voy al salón, arrastro una silla hasta el "mueble de la radio" y me subo, arrodillada para poder llegar bien al aparato. Enchufo los cascos (unos cascos exageradamente grandes, que a duras penas consigo mantener sobre mis orejas) y le doy al play.

Este es el primer recuerdo musical de mi vida: soy yo, una enana de 4 añitos, llevo mi pijama favorito y golpeo las palmas sobre el "mueble de la radio" al ritmo de "We Will Rock You".



Ni siquiera sabía qué decías, pero ¡qué bien sonaba! La escuchaba sin descanso una y otra vez, golpeando las manos y chapurreando un "ui ui, ui ui roc iu, roc iu", que para mí no tenía ningún sentido y no me hacía falta que lo tuviese. La sentía y la vivía, no necesitaba más.

Tenía 4 años, era 1991, el año en que nos dejaste. Tal día como hoy, hace 22 años, te apagabas, dejando un gran vacío que nadie pudo colmar. Te echamos de menos por aquí, Freddie, te fuiste demasiado pronto.

Nunca podré darte las gracias de verdad, pero siempre serás mi primer recuerdo musical. Siempre te llevaré en ese rincón especial de mi corazón que creé para ti. Gracias por haber hecho que me enamorara del rock. Gracias por haber despertado en mí la pasión que a día de hoy siento por la música. Gracias, Freddie, porque a tu manera conseguiste cambiar algo en el mundo. A los que te rodeaban y a los que no te conocían. 


Gracias, por esta despedida, Freddie. Hasta en eso fuiste inimitable.


Te echamos de menos, Freddie. Pero sabemos que, donde quieras que estés, ¡la estarás liando parda!


Con cariño y admiración,
Roberta.






viernes, 22 de noviembre de 2013

Local Natives y Cloud Control lo petan en Joy Eslava

Madrid, 16/11/13


"¿Por qué no?" pensé. "Ya que subo, hago un 2x1, aprovecho y voy a ver a Local Natives también", pensé. No hacía ni un mes desde que los descubriera, pero fue uno de esos flechazos que de vez en cuando me dan. Como me pasó con Arctic Monkeys, con Arcade Fire, con The National, con Fanfarlo o con Mumford & Sons (ya hablaré de ellos también).

La cola, la masa y el esfuerzo físico que supuso el día anterior, me dejaron k.o. y llegué muy justita. Incluso me planteé pasar de los australianos Cloud Control, ya que no me habían hecho demasiado tilín. Pero tenía un "¿y sí?" que no me podía quitar de la cabeza. Así que espabilé y, cuando llegué, la Joy Eslava estaba todavía medio vacía. Vi un hueco en segunda fila y ahí me puse yo. Si no por los teloneros, por los de Los Angeles.
Los australianos fueron cautivando y convenciendo a los presentes cada vez más, obligándome sin mucho esfuerzo a cambiar radicalmente de opinión. Son cuatro chicos que lo viven y lo dan todo, añadiendo ese pico de fuerza que quizá le falte en los LP de estudio. Entretienen y motivan, sacando aplausos y vítores con todos los temas.




Pero es el momento de los californianos: siento más que veo que la Joy Eslava ya está a tope. El chico delante de mí se ha pirado y de repente me encuentro en primera fila: voy a ver un concierto sin tener que estar de puntillas, ¡alabado sea el Señor!

Arrancan con fuerza, potencia, vitalidad y emoción. Parecen un volcán y abren con unas explosivas "Breakers","World News", "Wide Eyes""Warning Sign" (tema de Talking Heads). Ya nos tienen en el bolsillo, pero siguen proponiendo temarracos tanto de Hummingbird como de su álbum de debut, esa joyita que es el Gorilla Manor. Obviamente nos regalan "Ceilings", "You & I" y "Shape Shifter", unas gemas preciosas que en directo se convierten en diamantes de una pureza orgásmica.
No hemos echado en falta ni una sola de sus canciones más emocionantes, que tocan sin apenas pausas: "Mt. Washington", "Wooly Mammoth", "Camera Talk""Airplanes", "Colombia""Heavy Feet" y "Bowery". Es imposible parar de cantar, bailar, palmear o hacer headbanging a cada subidón que se marcan, durante toda la hora y media que dura el concierto.
La Joy Eslava entera está extasiada: no hay espacio para la insatisfacción, no cabe ni la más pequeña pizca de decepción.
Pero Local Natives van más allá y se marcan una versión acústica de "Who Knows Who Cares" que dedican a Madrid.




Se despiden pero sabemos que no ha acabado ahí. Vuelven a aparecer y Ryan Hahn y Kelcey Ayer se intercambian. Kelcey está ahora justo en mi lado, a poquísimos centímetros. Qué goce. (Ah, y por cierto: ¡muchas gracias al chico que se piró y a Kelcey por el detalle!)

Nos entregan una brutal "Sun Hands" con la que sí cierran de verdad un concierto que no podría haber sido mejor desde ningún punto de vista y en ningún aspecto.

Local Natives son un grupo que hace música, no se limita a ejecutarla. Vierten en ella amor, pasión y dedicación, y es algo que se nota sin el menor esfuerzo. Hacen que hasta las canciones más delicadas sean poderosas.
No se trata de un cantante y unos músicos, sino de un grupo de personas que se juntan, se mezclan, cambian de instrumento y hacen oír sus voces. No son solo de Tylor Rice y Kelcey, no. También Ryan y Nik Ewing, con esos coros que a todos nos encantan y que queremos (sin mucho éxito, eso sí) imitar. Quizás siempre se deje demasiado de lado a  Matt Frazier, quien sin embargo, demuestra destreza y se hace sentir (verlo era bastante difícil detrás de esa cortina de humo) en todo momento.
Un aplauso a la Joy Eslava, por una acústica y un sonido impecables.

Local Natives son la seda y el acero. Son la pluma y la roca. Son el huracán y el cielo despejado después de su paso.







miércoles, 20 de noviembre de 2013

Arctic Monkeys: The View From The... Dancefloor

Arctic Monkeys: The View From The... Dancefloor

Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid

Madrid, 15 noviembre 2013, después de siete años de conciertos y festivales perdidos, ahí estoy yo: haciendo cola para ver a Arctic Monkeys. Hace un frío que pela pero el calor humano crea un microclima más que agradable. También es agradable ver caras de mi edad despuntando entre tanto teenager.  
Las horas pasan entre alguna canción mítica de los Monkeys y unos cuantos chistes sobre unos flyers de Lori Meyers que rulaban por ahí. 19:15: la primera falsa alarma. Seguimos así hasta que de verdad abren las puertas a las 19:57: empieza la lucha. Se sacan codos y se dan pisotones, a ver quién consigue la pole. Pasados los controles, la carrera. 
Ahí estoy yo, en quinta fila: preparada, preparadísima. Y la cámara decide no encenderse, ya me perdonaréis la calidad del material.

Salen The Strypes y me pregunto cuántos años tiene el bajista y cómo, siendo tan jóvenes, pueden tener ya un álbum tan pegadizo. Me recuerdan a alguien... Y no me extraña que acompañen a los AM en su gira europea.

Los irlandeses lo hacen estupendamente, con un desparpajo, una seguridad en sí mismos y un poco de chulería que ya les hubiera encantado a Alex y los suyos cuando rondaban esa edad. El público lo está pasando realmente bien (salvo algún petardo que empieza a quejarse muy injustamente - ¡ay! ¿Cuándo aprenderemos a comportarnos en los conciertos?). Terminan, su sencilla lona es quitada y aparecen esas enormes A y M que ya se han hecho famosas por el globo. Salen los técnicos. Desaparecen los técnicos. Vuelven a salir. Desaparecen de nuevo. Así durante mucho tiempo. Una eternidad. ¿Media hora larga?




Al fin aparecen los de Sheffield y entre el boato de los chicos y los chillidos histéricos de las chicas, abren con un trío brutal: "Do I Wanna Know", "Brianstorm" y "Dancing Shoes". Sin pausas, sin darnos tiempo a reaccionar. Infalible, indómito, irrefrenable. Empieza la avalancha humana pero, ¡eh! Ahí me quedo, que he peleado con uñas y dientes y he esperado siete años para que un pardillo cualquiera me quite el sitio. Siguen "Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair" y "Teddy Picker" antes del cambio de ritmo con "Crying Lightning". Empiezan las más soft pero el público sigue cantándolas todas, palabra por palabra, con pasión y respeto. Ondeando brazos o siguiendo el ritmo a base de palmas y chasquidos. Pero los monos saben que por mucho amor incondicional, perderían la atención que han obtenido y alternan lentas y movidas: "Fireside", "Reckless Serenade" y "Old Yellow Bricks""One For The Road", "Arabella", "I Want It All" y la infalible "I Bet You Look Good On The Dance Floor" (aunque un poco ralentizada). Y vuelven a hacerlo: nos sorprenden con una "Cornerstone" semiacústica. En el sprint final nos dedican una preciosa "Piledriver Waltz", la genial "Why'd You Only Call When You're High?", esa "Flourescent Adolescent" que nos recuerda por qué nos enamoramos de ellos y cierran con la magnifica "I Wanna Be Yours", para la cual sobran las palabras. 



El concierto está en las últimas y nos da justo  tiempo a asimilar que AM es el álbum que despide definitivamente a esos 5 chavalines imberbes de Sheffield que tocaban sus instrumentos con energía, fuerza y una poco más que vaga idea de qué estaban haciendo, y saluda a 5 hombres que han madurado en todos los sentidos. Alex ya va dejando (demasiado) de lado su guitarra para marcarse unos bailoteos y hacer espectáculo. La guitarra de Jamie Cook ya no parece inexperta ni ruda, es la de uno que sabe. Nick O'Malley está siempre presente, marcado ritmo delicada y constantemente. Y Matt Helders... Bueno, Helders es el mismo de siempre, y por eso nos gusta tantísimo desde aquel lejano 2006. Deciden despedirse de Madrid con "Snap Out Of It", una versión semiacústica de "Mardy Bum" e, irónicamente, dejan para el final esa "R U Mine?", con la que todo empezó hace más de un año. Echamos en falta algún clásico como "When The Sun Goes Down", "The View From The Afternoon", "A Certain Romance" o "Do Me A Favour" y a algunos le pareció un concierto breve, pero es sabido que lo bueno siempre se nos antoja demasiado corto.
Nunca había estado en Madrid y "now I can't think of there without thinking of you..."