lunes, 15 de septiembre de 2014

The Killers - Goodnight, Travel Well

Bajé como siempre, pensando que te encontraría y me darías el beso de los buenos días, ese beso que me diste durante 10 años. Pero no estabas. Y de repente recordé que ya no me darías mi beso, que ya no te vería nunca más. Entonces me vino todo a la mente de golpe: la enfermedad, el dolor que se veía en tus ojos y cuando te vi exhalar tu último aliento.

Hacía tiempo que sabía que pasaría, pero ser consciente de algo no te prepara para enfrentarte a ello. Porque cuando amas a alguien con toda tu alma, con cada milímetro de tu ser, saber cuándo será el fin de vuestra relación no te ayuda. Saberlo es como morir lentamente. Es como una roca aplastándote el pecho y una estalagmita perforándote un pulmón. Te quita el aire y lo cambia por dolor.

Te has ido demasiado pronto y me has dejado con demasiadas caricias colgando de los dedos. Demasiados momentos futuros que hubiera querido compartir contigo.

No hay nada que pueda hacer, no hay nada que pueda decir, como dicen The Killers en "Goodnight, Travel Well". Solo puedo recordarte. Pero no débil y cansada por la enfermedad, te recordaré tal y como fuiste durante toda tu vida: uno de los seres más magníficos de este planeta. Te recordaré con tu mirada de no haber roto un plato y tu sonrisa adorable. Te recordaré jugando, saltando, corriendo y te recordaré a mi lado, siempre.



Recordaré la primera vez que nos vimos: tú tenías ya unos 8 meses y eras más guapa que cualquier cachorro recién nacido que he visto jamás. Recordaré que viniste a oliscarme y que en un puñado de segundos nos hicimos amigas para siempre. Y jugamos. Siempre querías jugar. Siempre querías estar conmigo.

Recordaré cómo aprendiste a abrir la puerta para entrar en casa si querías estar con nosotros. Y te recordaré rodear el césped por el camino de baldosas, cuando llovía, porque no querías ensuciarte las patas. Recordaré tus peleas con tu acérrima enemiga, la manguera, Recordaré todas las veces que acudí a ti para contarte lo que me pasaba y recordaré todas las veces que pensé que tenías que estar entendiendo lo que te decía, porque siempre sabías cuándo era el momento de darme un beso.

Recordaré tu mirada al verme cuando volvía después de estar fuera unos meses y que no había manera de que te separaras de mí. Era como si dijeras "no te vayas, no vuelvas a irte, quédate. Quédate conmigo. ¿Te quedas? Porfa, porfa, ¡porfa!". Y recordaré tu mirada cuando me veías arrastrar la maleta hacia la puerta para irme de nuevo. Sabías que esa cosa significaba que no volvería pronto. Sé que lo sabías porque tus ojos hablaban alto y claro. Y a mí se me partía el corazón cuando me mirabas así.

Siempre has sido muy expresiva y creo que también sabías eso: sabías poner caras para camelarte a quien fuera y obtener lo que querías.

Y lo que más recordaré, es aquella vez que me pasé tres semanas en la cama y tú, que no eras más que una cachorrita, venías a verme día tras día. Por aquel entonces tú solo querías jugar, a todas horas. Eras ruidosa e irrequieta... Pero venías a verme: asomabas el hocico con una delicadeza que rozaba la timidez para saber si podías entrar a la habitación, luego te tumbabas a mi lado y de ahí no te movías durante horas. Me acompañabas en la enfermedad, me cuidabas y velabas por mí. ¿Cuántas personas hacen eso? ¿Quién se preocupa por ti solo porque te quiere? ¿Quién te dedica tantas horas sin querer nada a cambio? 

Como decían en Una Pareja De Tres: "un perro no sabría qué hacer con un coche de lujo, una casa o ropa de diseño. Se conforma con un palo empapado o una vieja pelota. A un perro no le importa si eres rico o pobre, inteligente o tonto, si le das tu corazón, te entregará el suyo. ¿De cuánta gente podrías decir eso? ¿Cuánta gente puede hacerte sentir especial y extraordinario?". Y por eso recordaré que así me hacías sentir tú: especial, importante, valiosa.

Nunca habrá otra igual que tú, Kyra. Nunca habrá otra gordota pisiosa de mi corazón. Porque nunca podrá haber otra amiga tan especial, tan perfecta.

Te recordaré por lo que fuiste: uno de los mejores seres que he conocido jamás.

Hay canciones que me encantan pero que querría poder no compartir nunca. No por celos o egoísmo, sino por su significado. Y esta es una de ellas.




Ya no estás, pero siempre estarás. Te quiero, hermanita peluda. 

Buenas noches, que tengas buen viaje.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Anica! Tú la conociste y bien sabes qué cosita más amorosa era. La echamos mucho de menos...

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  2. Es cierto es un cariño único y constante.Por lo menos tú pudiste despedirte. Besos

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