lunes, 3 de noviembre de 2014

Hype: Alvvays - Alvvays


¿Que el mercado está saturado de grupos de indie pop que suenan todos iguales? Sí. ¿Que la peña se flipa mucho con cualquier cosa que suene un poco diferente? Pues, también. Así es como Alvvays, quinteto de Toronto, ha ido creando un hype cada vez más y más incontrolable. Y hasta aquí, todo bien. Porque siempre se necesita un poco de aire fresco, en el bochornoso y asfixiante panorama musical que nos rodea. El problema es que la gente se ha vuelto un poco loca del coño.

Su primer trabajo, el homónimo Alvvays, empieza bien y por lo general cumple con lo que uno se espera de un disco de twee pop (ese género que se puso de moda allá por los ochenta y que se caracterizaba por ser dulce e inocentón hasta límites insufribles). Y, fiel a todo lo que el twee pretende ser, la canción "Adult Diversion", ha sido muy bien elegida para abrir el disco por varias razones. Pegadiza y molona, evita caer en una ñoñería nauseabunda gracias a punteos por aquí y por allá y unos sencillos pero eficaces rulos de batería, habla del amor desesperado de quien canta por alguien que, al parecer, ni la nota. Sin embargo, es el segundo corte (y secuela del que he mencionado) el plato fuerte destinado a robar corazones: el ya archiconocido en el mundillo "Archie, Marry Me", que ha ido cautivando masas de país en país. Aquí la protagonista ya ha conseguido el amor que pedía, pero ahora quiere más y el maromo no parece estar dispuesto a dárselo.

Si bien es cierto que los canadienses suenan a absolutamente todo lo que uno se espera de un grupo de indie pop de temáticas románticas y melodías un poco empalagosas, no dejan de lado la experimentación con sintetizadores y caja de ritmos, como en la adorable y armoniosa "One Who Loves You".

El disco sigue en su línea y sin giros, salvo por un tema simplemente precioso: "Party Police". Una dolorosa súplica que la chica le hace a su amado: "no tienes que irte, podrías simplemente quedarte aquí conmigo", dice ella mientras unas preciosas notas de guitarra eléctrica cubren de dramatismo todo el asunto.


Cierra el elepé otra canción muy a destacar y que, talvez, es la que más personalidad propia tiene. Supone una ruptura con un sonido que hasta ahora ha recordado demasiado a grandes predecesores del género (The Pastels, Belle And Sebastian, Best Coast y un poco de The Smiths). Ensoñadora y desgarradora por igual, "Red Planet" se encarga de poner punto y final no solo a este primer trabajo de los canadienses, sino también a la historia de amor de la que se habla en todo el disco.

Es cierto que Alvvays suena a algo que has oído una y mil veces y que todo este hype me parece desmesurado y fuera de lugar, pero también lo es que en su conjunto es un buen trabajo. Un disco que se deja escuchar con facilidad y que consigue cautivarte tras un par de escuchas. Un LP bien hecho, tanto en lo que a letras y meloddías se refiere, como en los deliciosos arreglos que se pueden encontrar en toda su duración. En fin: ¿es algo único e innovador? No. ¿Es bueno? Sí. ¿Es mejorable? Desde luego, mucho. Pero Molly Rankin y los suyos van por buen camino y estoy casi segura de que mis bándalos lo querrán incluir en la lista de lo mejor de 2014.

Hace unos meses me preguntaba que si es posible amar en tiempos indie, y Alvvays me hacen pensar que sí.

Nota: 6.5/10

Escucha el Alvvays en Spotify.

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